En ese momento parece que todos los ojos habidos y por haber están puestos en ti. Todos ríen y se burlan. Ya da igual sobre qué; solo quieres que acabe. Un extremado calor irreal empieza a ascender desde el pecho, pasando por tu cuello y llegando hasta los mofletes, que, de repente, se tornan colorados como los de un payaso. Justo lo que...
Revista electrónica de información para padres de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap)



